Para cada persona se diseña un Plan de Rehabilitación Individualizado (PRI); en el quedan reflejadas las pautas de actuación para las terapias y el plan de trabajo para cada usuario, sometidas semestralmente a revisión para la mejor consecución de los objetivos.

El PRI lo forman los objetivos y medios de cada persona según su patología y su sintomatología en los siguientes aspectos:

Psicomotrices, Psicológicos y emocionales, Pedagógicos (de aprendizaje, conocimientos, logopedia), Sensoriales (si procede), Sociales, de integración

Para conformar un PRI que sea un complemento real al resto de terapias y tratamientos que el usuario esté siguiendo, se solicitarán informes médicos y, si se considera oportuno, se entrevistará a las personas que trabajan con él en su centro o colegio, en otras terapias y se tendrá muy presente a su familia.

Es imprescindible una primera sesión para valorar la idoneidad de la terapia según cada caso (contraindicaciones, autorización médica, relación con el caballo, etc.). Tanto esta evaluación como su posterior seguimiento son realizadas por el equipo interdisciplinar de Riendamiga (fisioterapeuta, psicólogo, logopeda) bajo la dirección del experto en Equitación Terapéutica.

Pasos para la puesta en marcha:

  1. Toma de contacto: Entrevista con el padre o tutor y con el usuario.
  2. Recepción de informes solicitados.
  3. Valoración del equipo de Riendamiga y presentación del PRI.
  4. Comienzo de las sesiones semanales.

En las terapias lo primero es garantizar la estabilidad y lo segundo conseguir la movilidad desde unas articulaciones libres. Hay más libertad de movimiento si hay buena posición que garantiza la estabilidad. Buscar el equilibrio entre estabilidad y movilidad pues por pretender mayor estabilidad puede no tener movilidad y viceversa.

Cómo conseguir la estabilidad:

  • Elección adecuada del caballo según su conformación y movimiento
  • Uso de material adaptado para suplir carencias del animal o del jinete
  • Decisión del uso de estribos
  • Moldear la posición de base: cómo sentar adecuadamente a la persona en el caballo e inhibir patrones patológicos.

Los isquiones deben ser el único punto fijo para garantizar la posición de pelvis neutra y los centros de gravedad de caballo y jinete alineados. Si la posición de trabajo es correcta: se inhiben los patrones patológicos ya que el jinete absorbe el movimiento tridimensional del caballo.

Cuando trabajemos en hipoterapia, lo primero será el control cefálico, después control de tronco, por último sedestación autónoma. Aunque el jinete no participe –no importa- el mensaje de una marcha adecuada llega igual al sistema nervioso central (SNC).

Para inhibir un patrón anormal producido por una lesión del SNC se necesita:

  • Regular el tono muscular
  • Lograr una postura útil rompiendo los patrones patológicos con las reacciones de equilibrio, enderezamiento y apoyo; logrando un control de tronco por un lado y de las cinturas pélvica y escapular, por otro.
  • Automatizar el control postural correcto y del movimiento útil integrando las percepciones propioceptivas y táctiles
  • Estructurar la información espacio-temporal (coordinación)

Para este proceso el caballo es un gran facilitador porque primero inhibe, luego regula y, por último, coloca. El caballo es rico en información: cuerpo, ritmo y movimiento; nos permite usar: aceleración- desaceleración (flexión-extensión), giros (rotación), tridimensionalidad (derecha-izquierda, arriba-abajo, delante-detrás), estiramientos de los miembros.

Por último, la rehabilitación neurológica consiste en realizarla con una funcionalidad, con un objetivo. El caballo lo facilita porque motiva a realizar cualquier petición o deseo. Por ello, los ejercicios que se realizan son completos (no movimientos aislados) para que se parezcan lo máximo a la función que pretenden fomentar.

Para los casos de personas con Trastorno Generalizado del Desarrollo (autismo y Asperger), la base del tratamiento es logar que compartan un interés con el terapeuta, el reto con estos usuarios será el conseguir que su relación con el caballo y su entorno sean de su interés para, desde ese punto, abordar poco a poco su aislamiento.

Se usarán claves visuales explicativas:

  • Para la estructuración ambiental de todo el entorno del centro hípico
  • En la secuencia de ejecución de las tareas en el espacio y en el tiempo, que faciliten su rutina de forma predecible.

En las enfermedades psiquiátricas las terapias se basan en la relajación, la acción sedativa, en liberar su malestar con el ritmo y el movimiento tridimensional que acuna y seda. El caballo, al estar vivo, no permite a estas personas encerrarse en sí mismos porque constantemente hace cosas distintas, da estímulos nuevos. El caballo es un facilitador de la comunicación a través de los cinco sentidos y posibilita que se encuentren dos seres vivos con la misma forma de comunicación.

El caballo es un amigo mudo que da las “reglas del juego social” a su jinete, corrige obligando controlar sus sentimientos no verbalizados (emociones, miedos, sufrimientos), su mundo emocional y su cuerpo.

Las sesiones de trabajo podrán ser de tres tipos:

  • Preparación y cuidados del caballo (labores de cuadra, manejo del caballo, alimentación, cepillado y limpieza, cuidado de los cascos, ensillar, desensillar, etc.)
  • Conocimiento del animal y de la práctica ecuestre
  • Monta a caballo.

En cada una de ellas, dependiendo del objetivo marcado y de las dificultades de cada persona, podrá estar asistido por una o varias personas para su total seguridad.

El juego será la herramienta de trabajo y las rutinas/secuencias serán la clave del éxito.

Los ejercicios podrán ser:

  • Ejercicios de rehabilitación neuromuscular para cada una de las partes del cuerpo buscando el control cefálico, de tronco, el gateo y la bipedestación.
  • Ejercicios dirigidos al área emocional para relajar tensiones emocionales, liberar angustia e inseguridad y aumentar la comunicación entre caballo y jinete.
  • Ejercicios sensoriales para fomentar la percepción e integración sensorial en las áreas auditiva, visual, y táctil.
  • Ejercicios para la coordinación psicomotriz que desarrollarán la coordinación gruesa y fina, la lateralidad y el sentido del espacio.
  • Ejercicios de integración en los que un paciente ayuda a guiar a otro.
  • Ejercicios para estimular la memoria, de orientación espacial, equilibrio, control postural, aprendizaje de respeto a las normas, mejora del tiempo de atención, etc.
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